Zapatas corridas y losas de cimentación.



Las cimentaciones superficiales por losa o zapata corrida sirven de elemento de reparto y colaboración de cargas muy diversas, planteando un complejo problema de interacción y compatibilidad entre el terreno y la estructura.

Las condiciones de rigidez son más difíciles de establecer que en el caso de las zapatas aisladas y el cálculo de esfuerzos y asientos se complica, progresivamente, al pasar de las piezas lineales, tipo zapatas corridas, a las bidimensionales, tipo losa. Ello obliga a considerables simplificaciones de cálculo y a aproximaciones semiempíricas cuyo grado de validez es objeto de continua discusión.

Además de lo expuesto en el Capítulo 8, las zapatas corridas están indicadas cuando:

—Se trata de cimentar un elemento continuo como un muro.
—Se quieren homogeneizar los asientos de una alineación de pilares, sirviendo de arriostramiento.
—Interesa reducir las presiones de trabajo, combinando una serie de zapatas alineadas.
—Se quieren puentear eventuales defectos o heterogeneidades del terreno.
—Se busca una mayor facilidad constructiva en grupos de zapatas, etc. La cimentación por losa está especialmente indicada cuando:

—El área de zapatas ocuparía más del 50% de la planta del edificio, para la presión admisible del terreno. Es un caso frecuente en edificios altos ( > 10 plantas) y/o en terrenos de capacidad portante baja (< 1,5 Kp/cm2).
—Se requiere un sótano estanco, bajo el nivel freático.
—Se desea reducir los asientos diferenciales en terrenos heterogéneos o con inclusiones o defectos erráticos.
—Interesa conseguir una mayor presión de trabajo aprovechando la descarga producida por la excavación de sótanos. Este es el fundamento de las denominadas cimentaciones compensadas.

En la mayor parte de los casos la facilidad constructiva aconseja realizar losas de canto constante (fig. 4.4 a). A veces se combinan losas de diversos cantos para cimentar zonas de edificios con cargas muy diferentes (fig. 4.5). 

 Figura 4.4 Tipologia de losas.

También se han utilizado en cierta frecuencia losas regruesadas en base de pilares (fig. 4.4 b, c, d) con objeto de mejorar la resistencia al punzoriamiento y ganar espacio para depósitos subterráneos, paso de conductos, etc. Un caso particular de esta solución son los llamados emparrillados unidos por placas de forjado (fig. 4.6).

En el caso de grandes esfuerzos de flexión y cuando se quieren reducir cargas se recurre a losas aligeradas (fig. 4.4. e, fl creando huecos con encofrados perdidos (generalmente tubos) o recuperables. 

 Figura 4.5 Losa de canto variable bajo un edificio con cargas muy diversas.


 Figura 4.6 Emparrillado de zapatas corridas.



Figura 4.6 Soluciones de losa bajo nivel breatico.

Cuando la losa queda bajo el nivel freático se combina normalmente con muros- pantalla para crear un recinto estanco (fig. 4.7 a).

En casos de terreno muy blando de gran espesor, la losa puede combinarse con pilotes flotantes para reducir los asientos (fig. 4.7 b).

Si las subpresiones de agua son fuertes puede ser necesario anclar la losa (fig. 4.7 c) o disponer una instalación permanente de drenaje y bombeo (mala solución por la servidumbre que supone) (flg. 4.7 d).

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