Tipos De Entrepisos: Entrepiso flotante, Entrepiso de madera, Entrepiso metálico

Tendremos  tantos  tipos de entrepisos,  como  tipos de  losas existan para construirlos,   los que a su vez pueden o no ser flotantes, o pueden constituirse de algún otro material diferente a una losa, como ser la madera o los perfiles metálicos.

A  los distintos  tipos de entrepisos (definidos por  su  tipo de  losa)  que se describieron anteriormente,  se les suman  los  siguientes:

Entrepiso flotante:

Como   ya   se   dijo,   el   entrepiso   flotante   cumple   la  misión   de   aislar   acústicamente   a   dos   ambientes   verticalmente   consecutivos, interponiendo un material fonoabsorbente de la manera descripta en elementos aislantes, por lo que no se   ampliará mas el tema, amén de algunas características técnicas y/o constructivas que quedaron en el tintero:

El  zócalo no debe   tocar   el  piso,  de   ser   así   el  mismo estaría  actuando  como puente   acústico,   abriéndole  paso a   las   vibraciones, las que solo pueden transmitirse a través de vía sólida. Para esto, el contacto entre el piso y el zócalo, se dará  mediante un sellador de tipo elástico, el que además impedirá la entrada de agua a la junta de dilatación perimetral ubicada   debajo del zócalo.


Las capas aisladas del entrepiso (piso  y   contrapiso)   no   deberán   entrar   en  contacto   con   paredes,   marcos,  revoques   ni   zócalos,   por   lo   que   las  planchas de poliestireno,   treparán por  las paredes hasta la altura del zócalo.

Para  que el  hormigón del  contrapiso  no se cuele por las juntas formadas por  las   planchas   de   poliestireno,   se  extenderá  por  encima  de éstas,   films  solapados  de   fieltro  asfáltico,   con   el  fin   de   evitar   la   creación   de   puentes  acústicos.

Son económicos y sencillos de hacer.

Estos entrepisos pueden ser aplicados  indistintamente   a   viviendas,  oficinas,  locales comerciales e industriales.

Entrepiso de madera:

Son entrepiso ultralivianos, constituidos por vigas y correas de sección rectangular, a los que se les aplica un entablonado,   el que puede quedar como piso final o en su defecto, agregarle algún tipo de revestimiento.

Un contrapunto de los entrepisos de madera, son los crujidos que presenta su estructura, cuando se camina sobre ellos, sin mencionar el sonido producido por los propios pasos. 

Generalmente se los aplica para generar entrepisos de pocas luces o para elevar visualmente un ambiente (como ser una  pieza) en locales monoambientados.

Sobre el entablonado se puede usar otro revestimiento, e incluso hormigón, mediante el cual se puede aplicar un piso de  mosaicos por dar un ejemplo.

La separación entre vigas es del orden de los 3,5 a 5 m, mientras que las correas se separan unos 35 a 60 cm.


Entrepiso metálico:


Constituidos por viguetas de perfil metálico “doble T”, entre las cuales se elabora  un forjado o bovedilla, el que puede ser  de ladrillo u Hº Aº. la separación entre  las viguetas se da en función del tamaño de la bovedilla a realizar.

Actualmente   se   encuentra   casi   en   desuso   por   su   costo   y   por   problemas   de  fisuración de cielorrasos que presenta. La versión moderna de la bovedilla es la  losa cerámica.

Losa Hueca Pretensada

Funciona   de  manera   parecida   a   la   losa   cerámica   con viguetas.   La   diferencia   con   aquella   es   que   en   ésta   el elemento   estructural   (vigueta)   y   el   de   volumen   o  masa  están unificados. Por ello el peso de cada placa es grande y debe  recurrirse a medios mecánicos  para su montaje.  Su  uso es aconsejable en entrepisos comerciales.



a) elemento aislante: la aislación necesaria en un contrapiso es mas que nada acústica y en menor grado hídrica, siendo esta última, necesaria   solo bajo los pisos de locales húmedos como ser el baño o la cocina, que puede ser solucionada de igual manera (e incluso no tan minuciosa) que en los techos.

Como dijimos lo que mas importa en un entrepiso es la aislación acústica,   en especial   los   ruidos  producidos  por  percusión,  que ven  favorecida   su transmisión,  cuanto mas compacto y macizo sea el  material  en donde se  produce el golpe. De lo dicho se desprende que la mejor manera de aislar  un ruido es a través de un material liviano, poroso y por sobre todo elástico. 


El  porqué   los  materiales  de   tales  características   son aislantes   acústicos,  encuentran su explicación  recurrir al análisis básico de cómo se transmite  un ruido por percusión: el impacto dado por un elemento; que en el común  de los casos es causado por tacos femeninos o movimiento de muebles por  arrastre;   se   transforma   en   energía  mecánica   causando   vibraciones,   las  cuales   se   transmitirán   libremente   por   la  masa   hasta   salir   al   ambiente  próximo, si antes no se topan con un vacío que las contenga. Y digo vacío en alusión al aire, quién es el máximo exponente,   en lo que se refiere a aislación de sonidos por percusión (ojo: sonidos por golpes, no los sonidos aéreos que se aíslan de   manera contraria, es decir con mucha masa y compacidad).

Forma   en   que   trabaja   el   cuerpo   elástico:   como   decía   antes,   el   golpe   se   transforma   en   energía  mecánica   causando   vibraciones, las que al toparse con un elemento elástico, son por éste absorbidas (como lo haría el aire) y transformadas en  energía calórica,  que se disipa dentro del mencionado material, sin dejar que lleguen al ambiente próximo. Partiendo de  esto, se puede concluir que si dentro de la masa; en este caso un entrepiso; interponemos una barrera elástico que absorba  las vibraciones causadas por el sonido, habremos aislado al ambiente inferior, de los ruidos por golpe, que se puedan causar  en el local superior.

Hoy por hoy el material mas apto para este propósito es el poliestireno expandido elastificado térmicamente, el cual posee  un nivel de aislación acústica por impacto, levemente inferior al del aire, que obviamente constituye el techo de lo que es  posible lograr.  Con éste material  se elaboran los denominados “entrepisos flotantes”,  que consisten en hacer “flotar” al   contrapiso y al piso sobre planchas de poliestireno expandido, aislándolos del resto de la construcción, no solo en su parte  inferior, sino también perimetralmente.

b) contrapiso: como bien es cabido, la función del contrapiso varía en relación a su ubicación en la obra, para el caso de entrepisos, el  contrapiso cumple una  función de mero  relleno,   recubriendo cañerías  o nivelando diferencias  de cotas   (entre   las  del   proyecto y  las de  la obra).  Por ello conviene que se  lo constituya con hormigones  livianos,  en donde  las piedras y/o   cascotes, se reemplazan por agregados gruesos de menos peso como ser la arcilla expandida, la leca o la vermiculita entre   otras.

c) pisos: los pisos son similares para todos los niveles de la obra, siendo sus características, funciones y aplicaciones iguales tanto en  PB como en PA.

Losa casetonada o artesonada

Es muy parecida a  la anterior,  solo que  las nervaduras  aquí,  ya no  tienen un solo sentido longitudinal, sino que están cruzados. Es decir que llevan nervios en dos direcciones cruzadas y;  al   igual  que el  anterior; los  nervios   se encargan de  portar  dentro de   sí  a   la armadura   principal.


Con   este   sistema   se   consigue   losas   económicas   y  muy   resistentes   (mas   que   el   anterior) aplicable a grandes luces. Los casetones se hacen con material plástico, metálico o de madera.


Losa Nervurada

Es una mezcla entre losa llena o maciza y losa cerámica. Aquí las viguetas son reemplazadas por nervaduras de hormigón, las que (al igual  que las viguetas) se encargarán de contener los hierros principales. Es decir que es una losa cerámica, pero en este caso el elemento estructural (vigueta) no viene prearmado, sino que se lo fabrica “in situ”.

Su fabricación es muy similar al de una losa llena, necesitándose de un encofrado, en donde se apoyarán los bloques y los hierros, para   luego   verter   la  mezcla,   pero   hay   que   saber   que   existen distintos métodos para su concepción.

Si la sobrecarga es mayor a 275 Kg/m2 o si la luz entre apoyos es mayor  a 4,50 m,  se agregará  un nervio  transversal  en  la parte media de la losa. 

Obviamente este tipo de losas es aplicado en reemplazo de losas llenas, con el fin de ahorrar en peso y en material.

También conviene reforzarlas con una armadura superior de repartición en forma de parrilla o malla cima.

Losa Cerámica Con Viguetas

Estas   losas   se   componen   básicamente   de   un   elemento estructural que es la vigueta, un elemento de volumen o masa (el bloque cerámico) y un elemento unificador que da cohesión al conjunto, que es  la capa de compresión constituida por un hormigón alivianado,  en donde se reemplazó al canto rodado (agregado grueso)  por un agregado de menos peso como ser arcilla expandida o “leca”.


Para   alivianar   aún   mas   el conjunto,  se  suele  reemplazar al   bloque   cerámico   con bloques   de   poliestireno expandido. También se dispone de bloques  de hormigón.

Las viguetas se comercializan   en  longitudes que arrancan desde el  metro,  aumentando  gradualmente de a 10 cm, hasta completar los 7 m.

No se puede   lograr   un   sistema   de   losa   cruzada   con   las   viguetas, las mismas   solo descansarán en dos paredes opuestas. Se prefiere por cuestiones económicas, que ante un local rectangular se elija la luz mas corta para el apoyo,  lo que aliviará el trabajo de las viguetas. El largo máximo de cada una, estará dado en función de la distancia entre apoyos, a la que se le agregará unos  centímetros mas en razón de permitir su apoyo.
Tales centímetros oscilarán entre los 14 (7 de cada lado) y los 16 cm (8 de  cada lado). De lo dicho se desprende que las viguetas deben apoyarse por lo menos 7 cm sobre lo que será su soporte, sea  éste pared o viga. Cuando dos losas convergen en una misma  pared,  y esta es demasiado fina para albergar el conjunto de  viguetas  de ambas unidades   (por  ejemplo en paredes  de 15  cm), se procederá a un desfasaje de las viguetas para permitir así su correcto apoyo (ver figura).  




 
La   separación   entre   las   viguetas,   se   dará   en   función   del tamaño de los bloques utilizados, de modo que éstos no entren a   presión   y   cuyas   dimensiones   varían   según   la  marca.  La altura   de   los  mismos   cambia   según   la   luz   y   la   carga   que soportará  la  losa,  así   tendremos bloques de 8 cm de altura,  aplicables ante luces de hasta 3 m y bloques de 13 cm de alto, para luces mayores a 3 m.

Luego de ubicadas las viguetas se procederá a la colocación de los bloques, primero uno en cada extremo (a manera de guía) cuidando de dejar un pequeño juego lateral a fin de absorber  la   expansión   del   hormigón   por   la   humectación   a   la   que   serán  expuestos  los bloques posteriormente,   justo antes de hormigonar.


Si   la  losa  tiene mas de dos metros de ancho,  se procederá a su apuntalamiento  mediante   tirantes   (soleras)  perpendiculares a las viguetas, para evitar su flexión. Conviene darle una contraflecha en  la parte central de la losa del orden de 1 o 2 mm por cada metro de  luz. Los puntales serán retirados recién después de que el hormigón  haya endurecido lo suficiente, entre 15 y 20 días.

Una vez hecho el apuntalamiento se procede a colocar la totalidad  de los ladrillos y se los riega abundantemente a fin de mejorar la  adherencia   con   el   hormigón,   a   la   vez   que   evita   que   éste   se  contraiga y provoque fisuras.

Cuando ya se haya realizado dicha tarea, finalmente se produce el  hormigonado de la capa de compresión.

Es conveniente; en especial para luces mayores a 4 m; colocar armadura en forma de parrilla (usualmente se recurre a la   malla cima) por encima de los bloques, tendiente a distribuir equilibradamente las cargas a lo largo de toda la superficie. 

Esta malla o parrilla  irá  tapada por   la capa  de compresión,  cuyo espesor  mínimo  será de 5 cm,   incrementándose en  proporción a la luz a cubrir. Así tendremos 5 cm para una luz de hasta 3 m y 8 cm para una luz de entre 5 y 6 m.

A manera de recomendación, es importante saber que dada la fragilidad de los bloques huecos, se debe disponer de tablones   sobre los cuales se desplazarán los operarios para ejecutar cualquier tipo de tarea, o en todo caso pisar sobre las viguetas,  evitando apoyarse sobre el cerámico.


Los   cierres   de   borde   de   estas   losas,   se   harán  mediante  tableros que harán las veces de encofrado lateral, clavados a tablas que a su vez estarán sujetadas firmemente mediante  clavos   gancho(fig. 1).   En   paredes   de   30   cm  se   puede  utilizar   directamente   la   mampostería   (fig. 2).   Para  completar lateralmente la losa (si fuera necesario) podemos  recurrir a los siguientes artilugios: puede que calce justo y  la vigueta nos quede apoyada encima de la pared (fig. 3),  pero puede que no se complete  la anchura de  la  losa,  en  cuyo caso podemos recurrir a la colocación de otra vigueta  (fig. 4)   a  poner  una   tabla  de   fondo  para   completar   con  hormigón (fig. 5) o a apoyar los bloques directamente sobre  la pared (fig. 6) solución esta última no aplicable a paredes  que continúan hacia planta alta o recibe alguna carga.

Cuando la situación es longitudinal a las viguetas, se recurre a dos soluciones posibles: encimar los bloques sobre la pared   (fig. 7) o completar con una tabla a manera de tablero de fondo y rellenar con hormigón (fig. 8).

Como  se  puede  ver   en  la  figura   inferior  derecha   (fig.  9),  este   tipo de   losas   también  se  puede  adaptar  a   formas  no  ortogonales.


Algo  importante es  no olvidar  el  curado del   la capa de compresión,  para  lo cual  debemos  mantener  húmeda  la  losa  cubriéndola con paja o bolsas mojadas, o regándola cada tanto durante los dos días subsiguientes.

Para el  caso de hacer  una ampliación,  se deberá romper  la pared para permitir el  embutido de las viguetas (fig.10).

Para soportar un tabique se pone una doble vigueta en el sentido de la misma.