Mampostería de Piedra

Es el tipo de mampostería menos difundido en nuestro país. Una de las razones de esto es que la piedra resulta demasiado pesada, tanto en el sentido estructural como en el estético. Hoy por hoy su uso se  limita al revestimiento de paramentos y solados, en placas que difícilmente superen los 4 cm de espesor.


En zonas como Mar del Plata se construye paredes de piedra apoyándolas contra una  de   ladrillos   comunes  de  15  cm,   ambas   trabajarán  de  manera   conjunta.  La colocación de  las  piedras  es posterior  a  la construcción de  la pared de  ladrillo común,   así   como   de   la   carpintería   Su  aplicación   requiere   de   un   operario especializado ya que deberá ajustar cada piedra correctamente,  disponiéndolas en trabas irregulares, las que presentan riesgo de deslizamientos, puesto que el peso de cada piedra produce un empuje descontrolado sobre las vecinas. Por ese motivo lo corriente es enrasar el muro cada metro de altura para conseguir la horizontalidad de los planos de equilibrio y provocar la correcta distribución de las solicitaciones.

La aplicación de las piedras se hará con la pared bien asentada, en razón de evitar  que  la  rigidez y el  peso de  la piedra favorezcan   al   agrietamiento   de   la mampostería común.

Toda  mampostería   de   traba   irregular requiere   trabajo   de   labra   en   algunos puntos singulares  de  la obra:   jambas, encuentros   en   esquinas,   arcos, dinteles, etc.

Cuando   las   piedras   utilizadas   son   de   tamaño   y   peso   considerable;   no manejable por un hombre; se las denomina sillar, y al arte de aplicarlas en la construcción de mampuestos se la conoce como sillería.

Mampostería de Bloques de Hormigón

Este material posee excelentes condiciones  de resistencia mecánica, aislación termoacústica e incombustibilidad, pero uno de sus puntos débiles es que son malos  protectores térmicos.  Para  seguir  describiendo  sus  ventajas  me  remito a la practicidad que implica el hecho de poder fabricarlos en obra, con operarios medianamente especializados (solo basta con tener los moldes) lo que en ciertos casos agiliza notablemente la solución de algunos detalles constructivos. La razón por la que pueden ser construidos en obra es simple: no necesitan de una cocción y se elaboran con un mortero de cemento o concreto de uso común (MC 1:8 al que se le pueden añadir otros agregados como la arena o la conchilla) con el cual se   obtiene un producto de medianamente buena performance. Es oportuno recordar que el hormigón trabaja íntegramente a la  compresión y prácticamente  nada   a  las  demás   solicitaciones,  por   lo que  las  piezas   solo pierden  su vulnerabilidad o fragilidad una vez que están colocados, es decir que empiezan a trabajar a la compresión. Por tal motivo su manipuleo debe hacerse con sumo cuidado. Por la misma razón el corte de los bloques es muy difícil de ejecutar.

Un aspecto que  lo asemeja con  la mampostería de  ladrillos  cerámicos  huecos,   es   la   rapidez   de   colocación   del  material,   erigiendo   la   pared  ágilmente, dada la liviandad de la pieza.

Entre la gran variedad de bloques de hormigón se destacan los de la figura  de la izquierda y con los cuales obtenemos los cerramientos que al lado se  ilustran.


Pese a las virtudes antes enumeradas, este material posee desventajas que equiparan en cantidad a las anteriores: entre otras   se puede nombrar la exigencia de refuerzos y encadenados en demasía (según el mortero utilizado) y el constante riesgo de  fisuración que presentan ante la clavazón y el canaletéo. Pero sin lugar a dudas el problema principal de estos mampuestos   lo constituye su gran tendencia a agrietamiento, a causa de la retracción que sufre el cemento al momento de fraguar (la que  puede tardar hasta un mes) lo que constituye el 90 % de las fallas que afectan a las paredes compuestas por estos bloques.

La retracción consiste en la pérdida de agua por parte del cemento, con su consecuente pérdida de volumen, que afecta  tanto a los bloques mampuestos (por constituirse con cemento) como al mortero de asiento. Por este motivo es aconsejable   almacenar los bloques (en atmósfera seca) por un tiempo prudente hasta completar su retracción (mínimo 2 semanas) con lo  que estarán listos para su aplicación. De aquí se desprende que bajo ninguna circunstancia se utilizarán bloques mojados y   ni siquiera húmedos.

Además de este problema, los bloques de hormigón modifican su volumen ante la ausencia o presencia de agua:  sufren  dilatación al absorber agua y cuando secan, recuperan sus dimensiones originales. Por esta  razón es de vital importancia aislarlos correctamente tanto del agua de lluvia, como de la  humedad ambiente interior (condensación).



Otro factor causante de grietas, es el uso de unidades rajadas. La   presencia   de   un   solo   bloque   agrietado,   determinará   la  segura prolongación de  la fisura,  hacia el  resto de  la pared. Después de lo dicho esta demás señalar que los bloques deben  seleccionarse minuciosamente.











 

Los refuerzos contribuyen en gran medida a contrarrestar los  movimientos causantes de  las fisuras y serán esencialmente  los  encargados  de  soportar  y distribuir   las  distintas   solicitaciones  de  la obra.  Para  los  dinteles y vigas de encadenado superior existen piezas especiales, como la que vemos en la figura, mientras que los refuerzos verticales; dado que la erección de la pared se realiza a   junta   recta,   es   decir   manteniendo   la   correspondencia   vertical   de   los   agujeros (prescindiendo   de   la   traba);   se   construyen   directamente   incorporando   el   hierro   y   la  mezcla   dentro   de   los   huecos conformados por los bloques. 

En paredes muy largas es recomendable hacer juntas de dilatación vertical, las que interceptarán o cortarán a la pared y el   encadenado en toda su altura.

No es  necesario que el  mortero de asiento cubra  totalmente  la  superficie   superior  del  bloque,   sino  solo el  perímetro  longitudinal de aquella de  igual manera que para el  cerámico hueco portante (figuras 1 y 2). Para el caso de las  juntas  verticales, se aplica la mezcla en las aletas antes de colocarlos (figura 3).

Mampostería De Ladrillos o Bloques Huecos Portantes

En este caso los canales huecos se disponen verticalmente y por consiguiente de forma paralela al sentido de la fuerza, lo que  le otorga una gran capacidad portante.  Pese a ello  se  recomienda el  uso de  refuerzos para  lo cual  vienen piezas  especiales.

Una ventaja que estos ladrillos  tienen por sobre los macizos,  es que con ellos se puede obtener paredes de igual resistencia, pero mas delgadas (de menor espesor) y de un peso considerablemente mas bajo, y con un menor consumo de mezcla.


Otra diferencia a  favor  es  que por   ser  de  fábrica,  son muy parejos  y  regulares, presentando cualidades homogéneas tanto en su forma como en su calidad.

El  problema de  la rotura para  la canalización de conductos explicado en el  caso anterior,   se   profundiza  mas   aquí,   dado   que   en   el   anterior   (ladrillo   hueco   no portante)   la  pared   solo debía   soportar   su propio peso,   en  cambio   aquí,  deberá aguantar cargas suplementarias al mismo. Si bien este concepto es aplicable a todo muro de mampostería, es aquí donde gana mayor importancia. 

Como se dijo anteriormente existen piezas especiales para la fabricación de dinteles y columnas. También tenemos bloques  dispuestos en mitades,  pero el  corte de un bloque (en caso de requerirse) se ejecuta de  la misma manera que para  los  ladrillos huecos no portantes.

Su disposición también se da en trabas, pero la mezcla no abarca la  totalidad de  la  superficie   superior del   ladrillo,   sino que  se coloca sobre los bordes, es decir sobre la cuadrícula perimetral del bloque (sobre los huecos mas pequeños) tal como lo muestra la figura. Otra salvedad es que las juntas verticales no necesitan de mezcla, o sea que el mortero solo se aplicará arriba y abajo del   ladrillo y  sin abarcar   su parte central,   lo que  redunda en economía   de   mortero.   Además   el   hecho   de   constituir cerramientos mas livianos que los  ladrillos macizos,   repercute en una notable economía en la estructura de fundación.



La lechada o junta horizontal, será del orden de 1 cm de espesor. Al momento de su colocación deberán estar levemente húmedos mas no mojados (con gotas de agua) ya que de suceder, ablandaría el mortero.

Por tal motivo conviene mojarlos con varias horas de antelación a su colocación.

Aquí no hace falta usar una mezcla tan reforzada como la usada en los ladrillos macizos, pero a su vez suconsistencia no deberá ser cremosa, pues se escurrirá por los huecos. Bastará con un MAR 1:1/8:3.

Con éstos ladrillos se puede elaborar las siguientes paredes:


Por   razones   obvias,   la   construcción   de   la   capa aisladora  demandará   el  uso de  una   faja  de   fieltro asfáltico, que le brinde una  superficie de apoyo a la mezcla (figura izquierda).

Los   refuerzos verticales  o columnas  se construyen superponiendo  las  piezas   especiales  para   tal   fin  e introduciendo en el  hueco  resultante,  3  ∅  8 como mínimo (figura derecha).

Si bien estas consideraciones son de orden general, conviene   siempre   priorizar   las   recomendaciones dadas por el fabricante, y ante cualquier duda recurrir a ellos, en pos de solucionar y satisfacer cualquier inquietud surgida al momento de su aplicación.

Mampostería De Ladrillos Cerámicos Huecos No Portantes

La técnica de colocación del ladrillo hueco no es diferente a la del macizo (junta trabada),  pero a pesar de ello, con los huecos no se puede obtener paredes portantes, dada la escasa resistencia a la compresión que los mismos presentan. Por esto es que su mayor utilización se da para fabricar paredes o tabiques de cerramiento o divisorias de ambientes interiores. Si están expuestos a la intemperie, conviene vincularlos con mortero de cemento.


Como se puede ver, sus hoquedades se disponen horizontalmente, es decir en sentido transversal al de las solicitaciones, de ahí su reducida resistencia a la compresión. Como aspecto positivo, entre otras cosas presenta: una buena aislación térmica y; gracias a su reducido peso; las piezas se disponen de un tamaño mayor a los macizos, lo que acelera la construcción de la  pared, además de permitir un ahorro de mezcla en razón de la menor cantidad de juntas.

Son muy aptos para ser usados en paredes aislantes térmicas (paredes dobles) dado que ellos por sí solos constituyen un buen aislante térmico, imagínense con una cámara de aire de por medio. Con las dimensiones expuestas anteriormente se pueden obtener los siguientes cerramientos:


Para evitar el corte de las piezas, se dispone de mitades o bloques  medios,   pero   en   caso   de   tener   que   realizarlos,   se   los   ejecuta  empleando la cuchara, tal como lo muestra la figura.

Otro aspecto medianamente  importante de mencionar es el  hecho  de que  los huecos  o canaletas   (para  los distintos conductos)  son fáciles de ejecutar. Lo malo de las roturas provocadas en pos de la  colocación de caños que hacen a las distintas instalaciones (agua,   electricidad, etc.) es que debido a la estructura interna (hueca) del   material se “carcome” la mitad del espesor de pared, reduciendo en un 50 % la superficie de apoyo   y provocando en la   misma un aumento del 100 % de la carga, con el inminente peligro de colapso que esto implica, peor aún si el canal en  cuestión pasa por lo bajo de la pared, exponiendo al punto crítico a un esfuerzo aún mayor. 

Mampostería De Ladrillos De Máquinas:

Esencialmente  son  iguales  que  los  comunes,   solo que  su proceso de moldeo se dio a  través  de máquinas,  que como resultado dio un ladrillo mas homogéneo en cuanto a su forma y a su resistencia.  La construcción de paredes con estos ladrillos es similar a la de los macizos comunes, con algunas pequeñas salvedades como por ejemplo, la posibilidad de utilizar un lecho o junta horizontal de menor espesor, en razón de su regularidad.

Otra ventaja es que pueden venir  con perforaciones,   lo que  los  torna mas  livianos y maleables y  les otorga un mejor aislamiento  térmico.  Lógicamente   la  disposición de   las   perforaciones   es  vertical,   es decir paralela al sentido de las solicitaciones.